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Un año de amor

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Un año de amor

Un Año de Amor

Se cumple un año del ascenso de Ana Isabel Jiménez Contreras a la Alcaldía de Alcalá de Guadaíra, con más obscuros que claros.

No es un año suficiente espacio para medirse con la máquina administrativa y el elenco de técnicos que llevan en esa máquina, más tiempo que el hilo negro, acostumbrados a trabajar con una cadencia de movimiento, poco acostumbrados a los cambios. A ello hay que sumar que el PSOE de Alcalá de Guadaíra no había estado en horas más bajas.


Gobernando con la mínima y con la espada de Damocles de una moción de censura, sobre cada uno de sus movimientos.

A pesar de tener el aval de la «máxima autoridad» Verónica Pérez, y de la aspirante a Secretaria General del Partido Socialista y Presidenta de la Junta de Adalucía, Susana Díaz, lo cierto es que esta señora no termina de cuajar entre propios y ajenos. Precedida siempre por el autobombo, los selfies, las redes sociales, amenazando a los suyos y gobernando a base de golpes y patadas ayudada por sus cargos de confianza, esos que cobran 47.000€ y que son ajenos a cualquier responsabilidad, sólo atentos a que su «jefa» de un buen perfil, mientras los alcalareños corremos con los gastos.

No se hizo esperar ni un sólo segundo, tras dejar el cargo Antonio Gutierrez Limones, se reunían en la sede de su partido con la consigna de «¡¡Por fin llegó el momento!!» (todavía conservo el e-mail de aquellos que lo querían tanto, y el que le mandé a Verónica Pérez preguntándole qué de qué iba eso).

Me he sentido algo defraudado cuando me han dicho que seis meses antes del adiós a la alcaldía, presentaban a la actual «prima inter pares», entre magdalenas y tostadas con premeditación y alevosía, y un descafeinado de sobre, a la oposición.

Seis meses antes de esos seis meses antes, se fraguaban los cambios en mesas de trabajo y cenas entre Sevilla y Antequera, y seis meses antes de esos seis meses antes, las líneas de sucesión se centraron en una sóla… Ana Isabel, dejando compuestas y sin novio a otros alcaldables, que aún no se explican el como ni el por qué.

Tampoco se explican por qué han ido a declarar recientemente en los juzgados de Alcalá de Guadaíra, mientras sus propios compañeros de partido miran hacia otro lado.

Ana Isabel tomaba el poder casi sin saberlo, mientras los socialistas hacían campaña por alguien que ya no tenía ganas de estar allí y que sabía que su futuro pasaba por Madrid. Le hicieron campaña a alguien que iba a «entregar la cuchara» en un año. Mientras algunos seguíamos pidiendo explicaciones sobre las grabaciones del caso ACM, y nos remitían a «Santa Inquisición», por blasfemos, indecorosos y desleales.

Tampoco hicieron caso cuando hace meses se señaló cierta irregularidad en los datos públicos del currículum de la alcaldesa, crisis esta que se ha solucionado tapando y callando, y con la sombra de que algún grupo político proponga cambiar el nombre de la calle Malasmañanas por el de calle Deusto, para que todos el que quiera vaya a Deusto y se normalice este sin Dios.

Se han aprobado los presupuestos con el beneplácito de Ciudadanos y la condescendencia del PP, quien sabe por qué, seguro que coincide con la aprobación de las cuentas de alguna empresa pública que hay que liquidar. Después habría que ver como queda alguna Fundación por la que pasamos con la nariz tapada.

No ha sido un «tiempo nuevo», al contrario, no se admiten críticas y menos propias. Seguimos sin SE-40, seguimos sin «trenecito», seguimos sin atraer la inversión, puestos de trabajo en número de cincuenta, de repente se convierten en seis y todo son promesas a dos años vista. La realidad siempre enfrentada a las esperanzas puestas en un mundo ideal, que no existe.

La sombra de Susana, alargada e implacable, dejaba su impronta en estos sus dominios. Dicen en los medios que en dos años todos calvos, todo de lujo en 2019, ya saben, cuando haya que ir de nuevo a votar… No sabemos a quien porque si el 21 gana Pedro, muchos susa-anistas tendrán que cambiar de pelaje, no importa, hace tiempo que el tinte está barato en la Plaza del Duque y cosas más raras se han visto.

Seguiremos sacando punta al lápiz.

Fernando y Viera

 

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