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El desierto de Alcalá, radiografía

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Radiografía del desierto de alcala de guadaira

Radiografía del desierto de Alcalá.

Estamos en un Estado de democracia representativa, si bien es verdad que en una abierta y profunda crisis. Esto quiere decir que los ciudadanos con derecho a voto optan en cada convocatoria electoral por el partido que entienden que mejor defiende sus intereses, sus creencias y sus opciones, y éstos toman sus propias decisiones en ese periodo, dando cuenta sólo al final de su mandato de lo que han hecho, cuando se presentan de nuevo y vuelven a pedir el voto.

Como las últimas elecciones municipales fueron hace justo ahora dos años, estamos a mediados de ese mandato (aunque quizás se pretenda otra forma de calcular mandatos). Parece buen momento para hacer una parada y analizar cómo están hoy esos partidos que se presentaron en 2015, y ya sabemos que esos resultados fueron muy novedosos, con aparición de nuevos actores, batacazo de los dos grandes partidos, pérdida de la mayoría absoluta del PSOE, etc. Veamos como se ve desde La Plazuela cada uno, y, sobre todo, que podemos esperar de dos estos años venideros.


Partido Andalucista: Quizás el más fácil de analizar. Nuestros representantes andalucistas ejercen su oposición en diferido (como el finiquito del Tesorero del PP) ya que poco después de las elecciones se disolvió su partido y ahora se aproximan cual víctimas de un naufragio a diferentes plataformas ciudadanas que puedan dar soporte a sus ansias de representar a los ciudadanos de Alcalá (o que les permitan continuar con la política como medio de vida). En Alcalá mantuvieron dos concejales, con una portavoz muy radicalizada, seguramente con razón por los varios engaños que le hicieron sobre su pretendida liberación. El otro concejal, de carácter amable y afable, pasa sin pena ni gloria por su escaño. Tal vez sepan que les queda lo que resta de mandato y sus iniciativas son escasas y poco relevantes, no así sus intervenciones, siempre radicales.

Alcalá Puede: Recordemos que Podemos no presentó candidaturas en 2015 en ningún sitio. Decían que tan recientes como partido, no podían responder de tantas listas y de quién se colara en ellas. Sabían lo que decían. En Alcalá, tras un proceso abierto de elección de su cartel, ganó Jessica Garrote (por cierto, en combate con Toñi de la Rosa, ex concejal de Izquierda Unida y ahora militante en el PSOE, muy “pedrista”). Sacaron cuatro concejales, todos jóvenes y activos, antes de empezar ya dimitió su número 3 (también ex militante socialista) y sólo en unas semanas se rompieron con estruendo, dos concejales por cada lado, peleando por la liberación y la secretaría de grupo (también con sueldo), votando cada uno por su lado, unas siempre apoyando al PSOE, otros nunca, y así siguen. Ahora parece que menos enfrentados, sobre todo porque el “nuevo PSOE municipal” ya no le hace guiños y parece que se unen ahora frente a la alcaldesa.

Ciudadanos: Fue una sorpresa, prácticamente sin estructura y sacaron dos concejales, poco conocidas ni reconocidas. Y eso sí que es un sainete. Contratan de secretario de grupo al candidato de Dos Hermanas, que, acusado de algún presunto delito, se ve obligado a renunciar. Al poco, expulsan a quien era su portavoz liberada y se libera a la otra concejal, pasando la primera a no adscrita, pero recurre a los tribunales, que le dan la razón, pero, tras dimes y diretes e informes del secretario municipal, sigue como concejal no adscrita y la otra, liberada como portavoz. Entre todo ese ruido, nada que reseñar, ni una propuesta, ni una reivindicación, sólo alguna declaración con foto y para de contar.

Izquierda Unida/Alternativa Alcalareña: Un experimento que mezcla un partido tradicional y de izquierdas con el ímpetu de parte de los indignados alcalareños que se habían movilizado al amparo del 15-M. Esta explosiva mezcla parecía destinada a ser, pese a sacar sólo tres concejales (triplicando su representación en el mandato anterior) una referencia en lo municipal, por su experiencia reivindicativa y social, por la dureza en su discurso de campaña y las declaraciones al inicio de la legislatura. Sin embargo, salvo fotitos y propuestas en pleno de las que todos aprueban (sabiendo que no se cumplirán, ni siquiera las que hacen referencia a Siria), poco se sabe en la calle de ellos, salvo que intentan estar en todas las movidas pero como uno más, sin protagonismo ni iniciativas para la ciudadanía. Perdidos en la mediocridad.

Partido Popular: Para estudiarlo en las facultades de ciencias políticas. Pasan de nueve concejales a cinco, bajan en cuatro años del 31 al 18 % de los votos pero ahí sigue su portavoz, cuan reina de Saba, y con cara de haber ganado. La quitan de diputada provincial y ella tan feliz. Su grupo, muy en silencio pero roto por dentro, sus caras lo dicen. Y ahora muy afectados, aunque siguen calladitos de puertas afuera, por la crisis provincial. La portavoz apuesta por el sector oficialista, de Juan Bueno y Zoido, pero pierde. Otros en Alcalá apostaron por la renovación de Virginia Pérez y quieren lo mismo para Alcalá, pero RH sólo apuesta por su sobrina, como si fuera una monarquía hereditaria. Su abstención gratuita en los presupuestos municipales, junto a Izquierda Unida, unícamente se explica por la pactada solución a la crisis de Alcalá Innova, que se llevaba por delante en su quiebra culposa a personas de los tres grupos. Mientras tanto, como en los documentales del genio Rodríguez de la Fuente, muchos jóvenes militantes, bien preparados, dispuestos, con iniciativas, y cada vez más desesperados ante las peleas de los “viejos”, esperan agazapados a que llegue el momento de plantar batalla por el control de la manada.

PSOE: De aquí, toda una Biblia. Batacazo anunciado en 2015, de trece a nueve concejales (el peor resultado de su historia), una lista con cicatrices que no obtiene respaldo claro ni en su asamblea, una dimisión no explicada de Antonio Gutiérrez Limones, líder indiscutido en los últimos veintidós años, cuando lleva un año de mandato y pese a decir que nunca dimitiría; inmediatamente después dimite su número dos, Miriam Burgos (camino de una dirección general en la Junta, como antes Rafael Chacón) y una alcaldesa que era la número tres, que no fue votada en la asamblea (se provocó un aplauso para no votar) y que formó parte de la comitiva que hizo llegar la famosa cinta de ACM a la fiscalía y que tiene imputados a algunos militantes socialistas, entre ellos a toda la Junta de Gobierno Municipal y a la caza y captura de Limones. Gobierna (o manda) a través de sus asesores personales muy apegados a ella (dos de ellos concejales dimisionarios en anteriores legislaturas) y con toda autoridad y autoritarismo. No tiene el apoyo de los concejales de la lista que hizo Limones (Salvo Enrique Pavón, concejal de Presidencia, Seguridad y Fiestas Mayores y Elena Álvarez, primera teniente de Alcalde, portavoz y delegada de Hacienda y Personal). No engañamos si decimos que es un polvorín con mecha larga pero ya encendida.

Y con este panorama, Alcalá parada. Sin rumbo. Sin planes. Sin hoja de ruta. ¿Éso es lo que elegimos? ¿Éso es lo que necesitamos? Faltan dos años para 2019. Pensemos… luego nos quejaremos (se quejaran) de que la democracia representativa está en crisis, y salen movimientos populistas. Vamos, para no echar gota…

COLECTIVO LA PLAZUELA

 

1 Comentario

  1. Creo que después de estos dos años es tremendamente decepcionante la situación política de nuestra ciudad. Yo fui de esas personas que creyeron en esos “nuevos experimentos” políticos y a día de hoy pienso que si se les quitara la retribución económica (que pagamos todos) no quedaría ni las tres cuartas partes de lo que hay. Sólo hay que ver lo “que se esfuerzan por trabajar para Alcalá”. Hay algun@ por ahí que si se le hiciese un seguimiento tendría que no sólo devolver lo que cobra, si no pagar por lo que se lleva. Vergonzoso

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