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PEDIR LO NO PEDIDO

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Ahora es tarde, señora.

Aun no ha desaparecido el calor de los aplausos en el salón de plenos del Parlamento de Andalucía tras la investidura del nuevo presidente popular y en el Ayuntamiento de Alcalá andan afilando los lápices para escribir la larga lista de compromisos pendientes de cumplir por el Gobierno Autonómico.

La Alcaldesa anima a los suyos. “Escribid, escribid, no os dejéis nada!!! Poned lo del instituto, lo del Rodríguez Almodóvar, que no podemos estar más tiempo sin metro ni sin desdoble. Lo del plan turístico, por favor. No os dejéis nada atrás”.


“Lo del Hospital. Hay que ponerlo también. Cómo vamos a estar yendo y viniendo al Valme, nosotros queremos uno propio, Alcalá se lo merece”.

En Hacienda van repasando todos y cada uno de los pagos pendientes para empezar a reclamarlos con firmeza, en Educación miran por los cajones todas las peticiones que en los últimos años se han ido guardando tras las reuniones con las Ampas, desde cultura, turismo o medio ambiente se entregan también esas cosas que siempre se necesitaron en Alcalá y nunca llegaron a pedirse.

Y en medio de tanta algarabía en la zona noble del consistorio hay una limpiadora pasando la mopa y canturreando aquella copla de la más grande: “ahora es tarde Señora, ahora es muy tarde Señora”.

Ironías de la vida, esa letra viene al pelo. Ahora es tarde señora Alcaldesa. Si lo que pretende es invertir el tiempo que le resta hasta las municipales intentando que el nuevo presidente arregle todo lo que no ha reclamado enérgicamente a su amiga y madrina política va usted muy tarde señora, como en la copla.

Ahora ya nadie creerá en su inmensa preocupación por los asuntos pendientes con la junta, si va a manifestarse a las mismísimas puertas de San Telmo o reclama en prensa y en las redes el cumplimiento de todas esas promesas que han quedado en eso, promesas, es muy tarde señora.

Y puede que también sea tarde para empezar a gobernar Alcalá de verdad, para comprometerse con su pueblo, ése que no la eligió como Alcaldesa y que puede que nunca lo haga.

Ahora sólo faltan unos meses para conocer si en la noche del 26 de mayo podrá usted entonar un cante por alegrías o si alguien al verla se acordará de aquella otra copla en la que la protagonista llora que llora por los rincones.

OPINIÓN : LA MANO QUE MECE LA MOPA

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