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OPINIÓN: Cumpleaños feliz…o casi

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Viera estrena opinión

La opinión de Fernando Viera

Cumpleaños feliz… o casi.

“Ay trece, trece de mayo cuando me encontré contigo”. Para quienes no conozcan la copla, ésta era una de las favoritas de Marifé de Triana y se me viene a la cabeza cada vez que “las lenguas de vecindona” acuden a contarme lo que se cuece allá por la Plaza del Duque.


Fue un viernes 13 cuando el consistorio alcalareño se vistió de gala con ocasión de la toma de posesión de la nueva alcaldesa y para algunos mucho ha llovido desde entonces, para otros poco. Será por aquello de que nunca llueve a gusto de todos.

Este nuevo proyecto, esta nueva ilusión, esta joven promesa bendecida por aquella a la que ya bendijeron los Dioses del Socialismo, llegaba “como una ola” para poner paz y concordia, abrir puertas y ventanas, sacudir las alfombras y, además, cambiar los muebles y los cuadros de sitio para que así el feng shui también contribuyese a esa tan pregonada  regeneración democrática.

Todo empezó de maravilla, salvo por un “quítame allá esas pajas del protocolo” en el día de su puesta de largo. Caras sonrientes, fotos de anuncio, visitas de alto nivel… no se había visto cosa igual en muchos años. De repente y, como por arte de magia, los proyectos de la Junta parecían recobrar vida, la oposición estaba llena de buenos propósitos, los trabajadores y trabajadoras municipales se veían más guapos los unos a los otros… tanto que hasta yo mismo llegué a pensar que esto de hacerlo en viernes 13 les había traído buena suerte porque, mejor comienzo, imposible.

Y como sucedió por mayo, en un par de semanas se escuchaba por los pasillos del consistorio a alguien entonando el “vamonó pa la feria cariño mío”.

Era la ocasión ideal para saludar, dejar que las fuerzas vivas del municipio presentaran sus respetos a la Excelentísma Señora, besar niños y posar con todo aquel que solicitase una instantánea con la máxima autoridad local. Fue una gran feria, muy grande… como la factura de los brindis en la caseta municipal, más de 17.000 euros porque había mucho que celebrar.

En el verano se cumplieron los 100 días de mandato y, pese a lo que se trasladó en un folleto informativo remitido a la militancia socialista, no se adivinaba nada nuevo bajo el sol.

Promesas de planes de empleo con miles de puestos de trabajo que no se acaban de materializar, ofertas de empleo público que aun están por convocar y unos cuantos millones de financiación europea que se desvanecen allá en un horizonte 2020 por el que no acaba de salir el sol…. “ay, pena penita, pena”.

Lo que si llegó fue septiembre y, con él, la vuelta al cole y las protestas de los padres y madres a las puertas de los centros, y las demandas para la construcción de un nuevo instituto. Y la oposición empezando a enseñar la patita por debajo de la puerta y demandando personaciones incómodas además de incomprensibles por los actores implicados, que no imputados.

“Son las cosas de la vida, son las cosas del querer”, que al principio la ilusión lo puede todo y uno cree que lo que el amor (o la conjura) ha unido no habrá quien lo separe, pero el tiempo pasa y no sólo de buenas intenciones y mejores amigos vive el pueblo, así como el hombre no vive sólo de pan.

Y aunque pan y panaderos no le faltan a Alcalá, se acerca de nuevo el 13 de mayo y, con el aniversario, puede que empiecen los primeros análisis de lo hecho (ojo, no de lo anunciado) en los últimos doce meses. “Los flamencos del colmao la vigilan a deshora” y hay quien empieza a comentar que, pese a las capas de pintura de las paredes de algunos despachos, se adivinan grietas que crecen como si alguien hubiese sacado de un cajón “tres puñales” no muy diferentes de aquellos a los que Poveda cantaba. “El primero indiferencia, sonrisa que va y que viene (…) el segundo de traición (…) y el tercero acero frío”.

Esperemos que las cosas no sean como algunos comentan y que no haga falta tirar en exceso de maquillaje para ocultar que a alguien “se le han puesto las sienes, moraítas de martirio” al hacer balance de este primer año de mandato.

Eso sí, hay algo que desde el 13 de mayo ha cambiado. Los trabajadores municipales ya no se ven tan guapos los unos a los otros.

 

Cía y Viera

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