Inicio OPINION Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada

3577
0
Compartir

Crónica de una muerte anunciada

Decía mi abuela que para muestra un botón, y hoy es eso lo que quiero comentarles desde este privilegiado mirador.

Les pongo en situación, calle Mar Mediterráneo, una de las joyas de la corona en cuanto al nuevo desarrollo de ciudad en Alcalá. Viviendas de renta libre, de protección oficial, avenidas amplias,  aparcamientos.

Oportunidad para nuevos negocios y para formar una nueva vida, bien conectada por la nueva carretera de la Venta La Liebre al puente del dragón, el tranvía  que pasaba y paraba a pocos metros


Buenos accesos para vehículos: a las grandes superficies de la ciudad, a Sevilla, Málaga, etc, porque lo que es el acceso al centro desde allí es como hacer una ecuación de segundo grado con dos incógnitas. Pero bueno, un buen sitio para vivir.

Pues ahora tenemos, véase la foto, una avenida rota, deteriorada, con un lado totalmente abandonado en forma de campo desolado criando bichos y acumulando mierda, basuras y escombros, con un aspecto de dejadez bestial.

Un puente para un tranvía inexistente que sólo se utiliza como paso de peatones o de caminantes para controlar su colesterol o esos kilitos de más.

Al otro, uno de los gimnasios más modernos de la provincia cerrado, con trabajadores sin saber donde ir y usuarios dejados de la mano de Dios, alguno con problemas de salud que ahora no tienen donde ir,  negocios que abren y cierran, salvo algunos honrados y honrosos  que siguen peleando por sobrevivir, calles paralelas sin terminar, accesos de entrada abandonados y desvalijados.

No quiero pensar que sea un fiel reflejo de lo que nos está pasando en esta ciudad, no quiero pensar que todas las ilusiones puestas en construir y conseguir esa ciudad para convivir y donde se invirtieron el esfuerzo, el trabajo y los recursos de muchos alcalareños hoy se estén convirtiendo en eso, en dos bandos.

çPor un lado los que no están con la actual Alcaldesa, a los cuales ella los condena al abandono, a la dejadez, a la basura, y por otro,  a los que están con ella que los condena a la muerte lenta y dolorosa de la incompetencia en su gestión y a que tarde o temprano morirán solos, ya que ella y los suyos tendrán donde ir para seguir teniendo una nómina, aunque hagan poco, no hagan o directamente lo hagan, como hasta ahora, muy mal.

El Mirador del Aguila

Artículo de opinión

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here