Inicio OPINION ¿ ATACAN A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN ALCALÁ?

¿ ATACAN A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN ALCALÁ?

51
0
Compartir

LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LIBERTAD DE PRENSA
 
Nuestra Constitución Española consagra en su artículo 20 los derechos a:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra.
d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
Los derechos a la libertad de expresión y de prensa quedan consagrados pues en la Constitución Española, pero dichos derechos presentan como límites el respeto a los derechos reconocidos en el Título I, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”.
 
Es obvio, que en multitud de ocasiones, dichos derechos entran en colisión, por un lado la libertad de prensa y expresión y por otro el derecho al honor, sin embargo, a este respecto hay una amplia doctrina jurisprudencial de nuestro Tribunal Constitucional que establece los elementos a tener en cuenta para volcar la balanza a favor de la libertad de expresión y dichos elementos son:
 
1.- En primer lugar, la circunstancia de que el destinatario de la libertad de expresión esté ejerciendo una función pública y que las críticas se refieren precisamente a ese ejercicio.
2.- En segundo lugar, la cuestión tiene trascendencia para la sociedad, es decir, gravita un interés social,
 
La libertad de prensa se ve continuamente amenazada de muchas formas, incluidas campañas de desprestigio frente a los medios que publican noticias “incómodas” para los gobernantes. Frente a esta situación, debemos traer a colación el Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística, aprobado en Estrasburgo, 1 de Julio de 1993, que dice: “Se respetará el derecho de las personas a su propia vida íntima. Las personas que tienen funciones en la vida pública tienen el derecho a la protección de su vida privada, salvo en los casos en que ello pueda tener incidencias sobre la vida pública.
En resumen, la normativa vigente ampara la libertad de prensa siempre y cuando no se produzcan ataques a la vida privada de las personas públicas. Es perfectamente cuestionable y criticable cualquier acto de naturaleza pública. Y dicha libertad de expresión o de prensa en ningún caso, justifica el desprestigio de la imagen de personas ajenas a la vida pública, es más, es plenamente denunciable, incluso penalmente, que continuamente se esté manchando la imagen y el honor de un particular en una más que evidente campaña de desprestigio. Como decía el gran filósofo Sócrates: “Cuando el debate está perdido, la calumnia es el arma del perdedor”

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here